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Valle de Chalinga: hogar de comunidades prehispánicas

Solapas secundarias

Grupos prehispánicos en el valle de Chalinga


La investigación desarrollada por el Museo de Historia Natural de Valparaíso reveló que el valle de Chalinga fue ocupado sistemáticamente desde el 200 d.C. por pueblos prehispánicos:

  • Período Alfarero Temprano (165-1100 d.C.): es el más prolongado y marca la incorporación del arte rupestre , conocido como proceso de "monumentalización del paisaje".
  • Período Alfarero Medio (1045-1580): grupos diaguitas se instalan en el valle y comienza la decoración en vasijas de cerámica.
  • Período Alfarero Tardío (1200-1600 d.C.): persiste el arte rupestre en los bordes de los cordones de cerros y quebradas. La cerámica se ve influenciada directamente por los Incas.

Rastros de la cultura diaguita en Chalinga

En la zona del Norte Chico se ubicó el pueblo diaguita.

  • Su rasgo más distintivo fue la decoración de vasijas con finos trazos en rojo, blanco y negro.
  • Desarrollaron la metalurgia en cobre confeccionando aros, pinzas y cinceles de cobres.
  • Fueron hábiles en el tallado de instrumentos de hueso, como espátulas y cucharas.

La presencia de grupos diaguita fue tardía. Los rastros de su ocupación se verifican en sitios funerarios y domésticos encontrados en Loma El Arenal y datan aproximadamente del año 1000 d.C.

En Chalinga sus ocupaciones fueron limitadas, en contraste con la ocupación de cada valle y quebrada de Illapel. La escasa presencia en la zona se explicaría por la mayor altura del valle y un menor desarrollo de las terrazas fluviales, que habría afectado el desarrollo de las labores agrícolas.

Presencia incaica en el Valle de Chalinga

La presencia de los Incas en la zona fue escasa debido a que emplazaron sus asentamientos en otros valles del Norte Chico, que contaban con un acceso más fluido con la capital del imperio.

La utilización de Chalinga tuvo un carácter más bien funcional debido a su cercanía con asentamientos poblacionales diaguitas más numerosos.

Ello se complementó con un uso simbólico-ceremonial de la Quebrada El Tome, que presenta una pequeña cascada y un ojo de agua. Estos elementos naturales tenían un alto contenido mitológico en su cosmovisión.

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