¿Qué es la naturaleza hoy? Neurociencia, biología marina y arte dialogan sobre cómo habitar el territorio
¿Qué entendemos por naturaleza hoy? Esta pregunta articuló el segundo encuentro del ciclo Seminario Preguntas Fundamentales, realizado el sábado 12 de septiembre en el Museo de Historia Natural de Valparaíso. La instancia reunió a la neurobióloga Kathleen Whitlock, la bióloga marina Maritza Sepúlveda y la curadora y doctora en Historia del Arte Carolina Castro Jorquera, en una conversación moderada por la periodista de Radio Futuro Andrea Moletto.
Desde sus respectivos campos de trabajo, las panelistas abordaron las distintas formas contemporáneas de comprender lo vivo y las relaciones que se establecen entre organismos, territorios y sociedades. Uno de los puntos de encuentro de la conversación fue comprender la naturaleza como un sistema de conexiones y relaciones, en el que las sociedades humanas no se encuentran separadas de los ecosistemas, sino que forman parte de ellos.
En este contexto, se discutió la magnitud de las transformaciones producidas por las actividades humanas sobre los ecosistemas y la biodiversidad. A partir de ejemplos como el impacto de las especies exóticas sobre comunidades nativas y endémicas, la conversación permitió ampliar la mirada hacia la escala de las intervenciones humanas y la necesidad de preguntarse por la velocidad con que se modifican los territorios. Las panelistas plantearon así la importancia de revisar las formas de habitar y de considerar qué acciones pueden desarrollarse tanto desde las decisiones individuales como desde el ámbito colectivo.
El agua constituyó otro de los temas abordados durante el encuentro. La pregunta por el origen del agua que consumimos permitió reflexionar sobre su gestión, su privatización y las consecuencias que determinadas intervenciones pueden generar sobre los ecosistemas. La desviación de un río, por ejemplo, no solo modifica un curso de agua, sino también las condiciones ecológicas y las comunidades de organismos asociadas a él. De esta manera, la conversación trasladó una problemática ambiental de escala territorial hacia una pregunta cotidiana: cómo nuestras formas de consumo y uso de los recursos se relacionan con los ecosistemas de los que dependemos.
Las panelistas también destacaron la necesidad de incorporar distintas formas de conocimiento para comprender los problemas ambientales contemporáneos. Junto con la investigación científica, el arte, las experiencias territoriales y los saberes construidos por las comunidades fueron considerados elementos relevantes para ampliar la comprensión de los lugares que habitamos. En particular, se planteó la importancia de recuperar la memoria de quienes han vivido en un territorio durante generaciones y preguntar cómo eran esos espacios antes de las transformaciones actuales.
La relación entre tecnología, naturaleza y sociedad fue otro de los aspectos de la conversación. Si bien las herramientas tecnológicas permiten acceder al conocimiento de especies y ecosistemas ubicados incluso a grandes distancias, se planteó la necesidad de preguntarse si ese conocimiento se traduce necesariamente en una mayor conexión con la naturaleza. La discusión abrió así la posibilidad de utilizar la tecnología no solo para ampliar el acceso a información, sino también para favorecer nuevas formas de observación, conocimiento y sensibilización respecto de los sistemas vivos.
En relación con los límites entre lo natural y lo artificial, se señaló que la discusión no necesariamente supone establecer una oposición entre ambos ámbitos. Desde la biología marina, Maritza Sepúlveda ejemplificó esta relación a partir de cómo un barco hundido puede transformarse en un nuevo territorio para organismos y comunidades marinas. El ejemplo permitió abordar la complejidad de las interacciones entre ambientes naturales y espacios transformados por la acción humana, así como la necesidad de avanzar hacia formas de cohabitación más equilibradas y conscientes.
La conversación también recuperó la experiencia de la pandemia como un momento en que la disminución de la actividad humana permitió observar con mayor atención elementos de la naturaleza presentes en los entornos cotidianos. La posibilidad de volver a escuchar aves u observar insectos hizo visible, durante ese periodo, una biodiversidad que habitualmente podía pasar inadvertida. A partir de esta experiencia, las panelistas reflexionaron sobre la fragilidad de las sociedades humanas y su dependencia de los sistemas naturales, así como sobre la necesidad de que ese aprendizaje se traduzca en cambios más permanentes en las formas de relacionarnos con el medioambiente.
Las distintas perspectivas estuvieron respaldadas por las trayectorias de las tres participantes. Kathleen Whitlock, neurobióloga formada en Estados Unidos, estudió Biología y Arte, realizó una maestría en Neurociencia y un doctorado en Zoología. Fue profesora de Cornell University y desde 2008 integra el Centro Interdisciplinario de Neurociencia de la Universidad de Valparaíso. Es fundadora y directora de Ciencia al Tiro, programa de educación científica que ha recibido diversos reconocimientos, y autora de La Alegría de la Ciencia. Su trayectoria también incorpora formación en ilustración botánica y trabajo de divulgación sobre cambio climático, crisis ambiental, reciclaje y escasez hídrica.
Maritza Sepúlveda es bióloga marina y doctora en Ecología y Biología Evolutiva, profesora titular de la Universidad de Valparaíso y directora del Laboratorio de Ecología y Conservación de Mamíferos Marinos (LECMMAR). Desde hace más de 25 años investiga mamíferos marinos en Chile, con especial interés en lobos marinos, focas, chungungos y cetáceos. Su trabajo aborda aspectos relacionados con su ecología, alimentación, movimientos y conservación, además de los efectos de las actividades humanas sobre estas especies.
Carolina Castro Jorquera, curadora y doctora en Historia del Arte, desarrolla su trabajo en la intersección entre arte, territorio y medioambiente. Actualmente cursa un posdoctorado en Arte y Cambio Climático en la Universidad de Chile y vive y trabaja en el Valle de Aconcagua. Su trayectoria incluye proyectos curatoriales y de investigación desarrollados en espacios culturales y territoriales, además de publicaciones en medios especializados y libros vinculados al arte, la ecología y el medioambiente.
La participación de las tres especialistas permitió abordar “¿Qué es la naturaleza hoy?” desde perspectivas complementarias, vinculando el estudio científico de los sistemas vivos con el arte, la cultura, la experiencia y los conocimientos asociados a los territorios. Más que establecer una definición única, el encuentro puso en discusión las relaciones que sostienen la vida y la responsabilidad de las sociedades humanas frente a los ecosistemas de los que forman parte y dependen.
El ciclo Seminario Preguntas Fundamentales continuará durante los próximos meses con dos nuevos encuentros: “¿Cómo se construyen los futuros?”, programado para el sábado 10 de octubre, y “¿No somos cyborgs, o sí?”, que se realizará el sábado 7 de noviembre.