La primavera encuentra su lugar en el Espacio Museo Verde
Con la llegada de la primavera, los cambios en las condiciones de luz y temperatura comienzan a hacerse visibles en la vegetación. La floración de distintas especies, la aparición de nuevos frutos y una mayor actividad de insectos y otros organismos son parte de los procesos que caracterizan esta estación. En el Museo de Historia Natural de Valparaíso, estos ciclos pueden observarse también en el Espacio Museo Verde, un área que incorpora vegetación nativa y elementos de uso comunitario ubicado en el patio interior del Palacio Lyon.
Lo que anteriormente formaba parte del estacionamiento fue transformado en un espacio de encuentro con la naturaleza, donde conviven árboles nativos, plantas ornamentales, bancas y un bicicletero. A estos elementos se incorporó una vermicompostera, donada por Geociclos, sistema que permite transformar residuos orgánicos mediante la acción de lombrices y obtener un material rico en nutrientes, acercando al público a un proceso natural asociado al reciclaje de materia orgánica.
El Espacio Museo Verde reúne especies características de la vegetación de la zona central de Chile, entre ellas belloto del norte (Beilschmiedia miersii), quebracho (Senna candolleana), maitén (Maytenus boaria), boldo (Peumus boldus) y molle (Schinus latifolius). Su presencia permite reconocer diferentes estrategias de adaptación a las condiciones ambientales y, al mismo tiempo, observar algunos de sus ciclos biológicos en un contexto urbano.
El belloto del norte destaca por su tamaño y por sus requerimientos ecológicos. Puede alcanzar alrededor de 25 metros de altura y sus poblaciones remanentes se encuentran principalmente en ambientes húmedos, especialmente en fondos de quebradas, con preferencia por sectores umbríos. La especie está clasificada como Vulnerable (VU) en el Reglamento de Clasificación de Especies y cuenta con la categoría de Monumento Natural desde 1995. El registro oficial del Ministerio del Medio Ambiente señala, además, que la pérdida y fragmentación de hábitat constituyen algunas de las amenazas para sus poblaciones.
El quebracho, especie endémica de Chile, se distribuye desde la Región de Coquimbo hasta la Región del Libertador General Bernardo O’Higgins. Puede alcanzar unos cuatro metros de altura y es reconocible por sus flores amarillas. A diferencia de especies asociadas a ambientes más húmedos, presenta tolerancia a condiciones de sequía y bajos requerimientos hídricos, características que explican su presencia en ambientes de la zona central con disponibilidad limitada de agua.
Durante la primavera también cobra especial interés el maitén, cuya floración se desarrolla entre septiembre y diciembre. Esta especie puede alcanzar aproximadamente 15 metros de altura y se encuentra naturalmente en bordes de cursos de agua, laderas y praderas. Sus pequeñas flores amarillas preceden a frutos en forma de cápsulas ovoides que adquieren tonalidades rojizas al madurar.
El boldo es otro representante característico de la vegetación nativa de Chile. Se distribuye principalmente en la zona central y centro-sur, asociado a quebradas, cerros y ambientes de bosque y matorral esclerófilo. De crecimiento lento, puede alcanzar unos 15 metros y presenta hojas aromáticas que han tenido diversos usos tradicionales. Es una especie dioica, por lo que existen individuos masculinos y femeninos; sus frutos carnosos son consumidos por aves que participan en la dispersión de sus semillas.
A ellos se suma el molle, especie nativa presente en zonas costeras y laderas de la cordillera de la Costa desde Coquimbo hasta Concepción. Puede alcanzar alrededor de tres metros de altura y posee una amplia tolerancia a distintas condiciones de suelo y humedad. Su floración se produce principalmente entre septiembre y octubre, coincidiendo con el inicio de la primavera, mientras que posteriormente desarrolla pequeñas drupas globosas.
Estas características permiten que el Espacio Museo Verde sea más que un área ajardinada. Las especies que lo conforman constituyen una oportunidad para observar procesos biológicos en un entorno urbano, reconocer parte de la flora característica de Chile central y comprender la relación entre las plantas y factores como el agua, la exposición solar, la estacionalidad y la fauna que participa en procesos como la polinización y dispersión de semillas.
La creación de este espacio forma parte del trabajo que el Museo de Historia Natural de Valparaíso desarrolla para incorporar la sostenibilidad a su quehacer institucional. La Memoria de Sostenibilidad N.° 3 del museo registra el desarrollo de la iniciativa de espacio verde y su vinculación con acciones de educación ambiental y valoración de especies nativas. En este lugar se han desarrollado actividades destinadas a acercar a la comunidad al conocimiento del bosque esclerófilo y su biodiversidad.
Esta iniciativa se integra a un trabajo ambiental más amplio que considera la medición y reducción de la huella de carbono, la gestión de residuos, la incorporación de criterios de sostenibilidad y la educación ambiental. El museo ha desarrollado durante los últimos años acciones sistemáticas en esta materia, articulando la conservación de la biodiversidad con su función educativa y cultural.
De esta manera, el inicio de la primavera ofrece una oportunidad para volver la mirada hacia este espacio y reconocer que la biodiversidad también puede formar parte de la experiencia cotidiana de una ciudad. En medio del entorno urbano de Valparaíso, árboles y arbustos nativos permiten acercarse a los ciclos de la naturaleza y, al mismo tiempo, recordar la importancia de conservar los ecosistemas de los que estas especies forman parte.
Fuentes de información: Museo de Historia Natural de Valparaíso, Ciencias para pasar el invierno presenta: “Re-conoce el Bosque Esclerófilo” (2024); Museo de Historia Natural de Valparaíso, Memoria de Sostenibilidad N.° 3; Ministerio del Medio Ambiente, Sistema de Información y Monitoreo de Biodiversidad (SIMBIO), ficha de Beilschmiedia miersii.