Humedales, conocimiento y vida: patrimonio natural desde la inteligencia ambiental
Cada 2 de febrero se conmemora el Día Mundial de los Humedales, fecha que recuerda la adopción de la Convención sobre los Humedales, firmada en 1971 en la ciudad de Ramsar, Irán, a orillas del mar Caspio. Este tratado internacional, único en su enfoque sobre un ecosistema específico, promueve la conservación y el uso racional de los humedales a nivel global.
En este contexto, el Comité Permanente de la Convención ha definido los temas anuales que orientan la reflexión internacional:
- 2025: Proteger los humedales para nuestro futuro común
- 2026: Los humedales y los conocimientos tradicionales: celebrar el patrimonio cultural
- 2027: Humedales para ciudades sostenibles
El tema 2026 dialoga directamente con la línea editorial del Museo de Historia Natural de Valparaíso, Museo + I.A. (Inteligencia Animal, Ancestral y Ambiental), al relevar la relación entre los ecosistemas, las comunidades humanas y los saberes que históricamente han permitido su cuidado y comprensión.
Ecosistemas clave para la vida
Los humedales comprenden una amplia diversidad de ambientes naturales y artificiales, entre ellos turberas, lagos, ríos, estuarios, marismas, manglares, deltas, arrecifes de coral, zonas intermareales, arrozales, salinas y embalses. Estos sistemas, presentes en casi 170 países, albergan una extraordinaria biodiversidad y son reconocidos como los “riñones del planeta” por su capacidad de regular el agua y filtrar contaminantes.
A nivel mundial, se registran más de dos mil humedales de importancia ecológica, los cuales cumplen funciones esenciales: regulación hídrica, mitigación del cambio climático, control de inundaciones, protección costera y provisión de hábitat para miles de especies.
Humedales en Chile: diversidad y resiliencia
Gracias a su geografía y extensa costa, Chile cuenta con cerca de 40 humedales distribuidos a lo largo del territorio. Estos se manifiestan en distintos paisajes: estuarios, lagunas costeras y marismas en el litoral; salares, bofedales, vegas, ríos y lagunas en la Cordillera de los Andes; y, en el sur, turberas y humedales boscosos conocidos como hualves o pitrantos, reconocidos como importantes sumideros de gases de efecto invernadero.
Estos ecosistemas sostienen una rica variedad de flora y fauna, adaptada a condiciones ambientales cambiantes, y representan espacios donde se expresa la inteligencia natural de los sistemas vivos para autorregularse y mantener el equilibrio.
Rol ecológico y desafíos actuales
Para el director del Museo de Historia Natural de Valparaíso, Sergio Quiroz, los humedales cumplen un rol fundamental en el funcionamiento de los ecosistemas:
“Su importancia es fundamental para la vida en todo el planeta, ya que albergan un gran número de especies animales y vegetales, regulan el ciclo del agua y el clima, y contribuyen a generar equilibrio ambiental. Además, aportan recursos indispensables para una mejor calidad de vida”.
Los humedales suministran hábitat a peces, crustáceos, anfibios, reptiles y aves migratorias, además de favorecer procesos hidrológicos clave y reducir los efectos de inundaciones y erosión costera.
Sin embargo, muchos de estos espacios enfrentan una acelerada degradación producto de la sequía, la expansión inmobiliaria, la sobreexplotación hídrica y la contaminación. Esta situación exige fortalecer estrategias de protección, restauración y educación ambiental.
Al respecto, Quiroz enfatiza la necesidad de una acción colectiva:
“Es imprescindible que la comunidad desarrolle planes de cuidado y que la tecnología aporte mediante la bioingeniería y el monitoreo ambiental, especialmente en la recuperación de riberas y en la mejora de la calidad del agua. Cuidar los humedales es cuidar la vida”.
Humedales en la Región de Valparaíso
La zona costera regional alberga diversos humedales, muchos de ellos insertos en áreas urbanas. Lagunas litorales, esteros, ríos y estuarios forman parte del paisaje cotidiano, aunque con frecuencia son invisibilizados o asociados erróneamente a espacios degradados.
Casos como el estero Marga Marga o el estero Reñaca ilustran esta problemática. A pesar de ser percibidos como sitios “sucios” o abandonados, constituyen corredores biológicos esenciales que facilitan la conectividad ecológica a nivel de cuencas y contribuyen a la mitigación del cambio climático.
Desde una perspectiva de inteligencia ambiental, estos sistemas expresan la capacidad de los territorios para adaptarse, sostener vida y responder a las presiones humanas.
Una invitación desde el museo
En el marco de esta conmemoración, el Museo de Historia Natural de Valparaíso invita a la comunidad a conocer y valorar la biodiversidad de los humedales en su sala Río Aconcagua, donde se propone un recorrido desde la cordillera hasta el humedal del Aconcagua.
La museografía permite observar el flujo de las aguas, las especies residentes, estivales e invernantes, y reflexionar sobre sus amenazas y desafíos. Entre las especies destacadas se encuentran el Siete Colores (Tachuris rubrigastra), el Trabajador (Phleocryptes melanops) y el Coipo (Myocastor coypus).
Este espacio promueve una experiencia educativa que integra ciencia, patrimonio y conciencia ambiental, fortaleciendo una mirada sustentable sobre el territorio.
Patrimonio natural, ciencia aplicada y futuro compartido
Conmemorar el Día Mundial de los Humedales es también una oportunidad para fortalecer acciones concretas de investigación, conservación y educación. En este marco, el Museo de Historia Natural de Valparaíso impulsa el trabajo del Laboratorio de Sustentabilidad Ambiental, orientado al estudio y desarrollo de prácticas para el uso sostenible de los recursos acuáticos y ribereños, con énfasis en la Ecología Acuática. A través de investigaciones sobre esteros, ríos, lagos y humedales, el laboratorio analiza la biodiversidad, la salud y el funcionamiento de estos ecosistemas, desarrolla estrategias para la protección de especies y hábitats, y ejecuta proyectos de restauración en ambientes degradados.
Asimismo, promueve procesos permanentes de educación y sensibilización ambiental, fortaleciendo el vínculo entre ciencia, comunidad y territorio. Su labor se complementa con una colección de referencia de peces dulceacuícolas, fundamental para el estudio de los efectos del cambio climático en los sistemas acuáticos, constituyéndose como evidencia verificable de la diversidad ictiológica en las ecorregiones hídricas (Do Nascimento et al., 2018).
